En Salesdorado usamos Make desde hace mucho tiempo. En esa época todavía se llamaba Integromat. Ya era una herramienta flexible y mucho más accesible en precio que Zapier (que nunca nos gustó…).
Desde entonces, Make evolucionó muchísimo, sin perder nunca lo que lo hacía fuerte desde el principio: una interfaz visual clarísima, una lógica de automatización muy fina y una gran flexibilidad.
Es una plataforma que solemos recomendar a quienes quieren hacer automatización bien hecha, a gran escala, sin arruinarse.
Para nosotros, Make cumple con puntos importantes: confiable, maduro, muy completo y, sobre todo, fácil de usar. Mientras Zapier empieza a envejecer (y a quedarse seriamente atrás), Make sigue siendo una opción muy sólida.
Y aunque n8n crece rápido, sigue siendo menos accesible que Make para la mayoría de los equipos.
Es cierto que la interfaz de Make puede intimidar un poco al principio, pero una vez que entiendes la lógica de funcionamiento, es fluida, lógica y muy agradable de usar.
Como con cualquier software, hay un pequeño periodo de adaptación que no te puedes saltar. En fin, sin más preámbulos, descubre nuestra opinión completa sobre Make.
Las funcionalidades clave de Make
Lo que distingue a Make de la mayoría de las otras herramientas de automatización es su capacidad para combinar potencia y accesibilidad.
La herramienta fue pensada para automatizar procesos complejos (con condiciones, bucles, rutas paralelas, llamadas API, procesamiento de datos, etc.) pero sin obligar nunca al usuario a escribir una sola línea de código.
Y hay que reconocer que funciona. La interfaz es clara, fluida y lo bastante flexible para adaptarse tanto a necesidades simples como a automatizaciones muy avanzadas.
En Make encuentras todos los ingredientes de una plataforma madura:
- un editor visual muy logrado,
- disparadores variados,
- una biblioteca de plantillas muy completa,
- módulos de IA integrados
- e incluso un pequeño sistema de base de datos interno.
Es esta profundidad funcional, combinada con una verdadera simplicidad de uso, lo que la convierte todavía hoy en una de las mejores herramientas del mercado.
Un editor visual muy flexible para construir workflows complejos
Make se basa en un editor drag-and-drop, en forma de grafo dinámico. Cada escenario se construye conectando bloques (llamados «módulos») que representan acciones, condiciones, rutas o procesamientos.
A diferencia de otras herramientas donde las automatizaciones suelen ser lineales, Make permite crear estructuras en árbol, con bifurcaciones condicionales, bucles, routers, agregadores…

Lo que más nos gusta es la libertad que ofrece al diseñar los escenarios. Puedes encadenar tantos módulos como quieras, agregar condiciones entre cada paso, manipular los datos en cada paso, todo sin salir nunca de la interfaz.
Es a la vez legible y muy avanzado. Incluso en automatizaciones muy complejas, siempre mantienes una buena visión de conjunto.
Y si algo no funciona, Make te muestra exactamente dónde se traba. Los errores están contextualizados, con logs detallados en cada módulo.
Puedes volver a ejecutar un escenario parcialmente, probar un módulo aislado o visualizar los valores de salida. Para nosotros, es una de las mejores herramientas de depuración integradas que hayamos probado en este tipo de plataforma.
Una biblioteca de plantillas de escenarios para arrancar rápido
Make también ofrece una galería de escenarios preconfigurados, muy útil para no partir de una hoja en blanco. A la fecha, Make ofrece cerca de 10.000 plantillas de escenarios.

Estas plantillas no son simples ejemplos: son 100 % modificables, se pueden usar directamente y a menudo ya están bien pensadas en términos de lógica de negocio (porque cada plantilla responde a un caso de uso preciso).
En pocos clics, puedes adaptar un escenario a tu propio contexto, probar su funcionamiento y luego enriquecerlo según tus necesidades. Es especialmente útil para los perfiles menos técnicos que quieren automatizar sin partir de cero, sin reinventar la rueda.
Y como además la comunidad de Make es muy activa, encuentras con frecuencia nuevas plantillas propuestas por otros usuarios, a menudo especializadas en stacks de negocio o nichos muy precisos. En resumen, es uno de nuestros grandes favoritos.

Una gestión fina de los disparadores para automatizar en el momento justo
Make permite disparar la ejecución de un escenario de varias maneras, con un nivel de granularidad bastante poco común en este tipo de herramienta.
Puedes elegir una ejecución programada (cada 15 minutos, una vez por semana, en una fecha precisa…), disparar un escenario mediante un webhook o reaccionar a un evento preciso en una aplicación conectada (por ejemplo, la recepción de un email o el envío de un formulario).

Pero donde Make se destaca es en la combinación de estos disparadores. Puedes imaginar escenarios que se ejecuten solo si se cumplen ciertas condiciones o que esperen la llegada simultánea de varios eventos.
Y sobre todo, mantienes el control sobre el ritmo y el volumen de ejecución. Es muy útil para no agotar tu cuota de créditos si trabajas con grandes volúmenes de datos o con integraciones sensibles.
Módulos de IA integrados para automatizar tareas inteligentes
Make claramente dio un salto en 2025 al integrar capacidades avanzadas de inteligencia artificial que transforman la experiencia de automatización.
La herramienta ya no se limita a conectar apps o ejecutar escenarios. Ahora es capaz de razonar, decidir y orquestar workflows completos de manera autónoma.
La gran novedad es la llegada de agentes de IA orientados a objetivos. En concreto, en lugar de descomponer manualmente cada paso de un proceso, defines un objetivo (por ej. «Notificar a mi equipo en cuanto se identifique un lead prioritario en LinkedIn») y el agente de IA construye el escenario por sí mismo.
Elige los módulos, las condiciones y las herramientas que hay que activar, teniendo en cuenta las restricciones de tu entorno. Esto facilita mucho el trabajo de diseño de los escenarios de automatización.
A esto se suman módulos de IA listos para usar, sobre todo con ChatGPT (OpenAI) o Perplexity.
Puedes generar o resumir textos, clasificar mensajes, traducir, extraer información clave de un email o de un contrato… Todo esto se integra de forma nativa en tus workflows, como cualquier módulo estándar.

Y no es solo cosmético: Make también permite transformar tus datos de forma inteligente (ordenamiento, enriquecimiento, agregación, scoring, etc.), automatizar la gestión de errores (con acciones correctivas impulsadas por la IA) y disparar decisiones en tiempo real a partir de criterios de negocio. La IA no es un simple gadget aquí, es una verdadera pieza lógica al servicio de la automatización.
Un Data Store para almacenar y reutilizar fácilmente tus datos
Por último, Make integra un pequeño sistema de base de datos interno, que llaman «Data Store». La idea es simple: puedes almacenar datos entre dos escenarios, llevar el registro de un estado o centralizar información sin tener que recurrir a una herramienta de terceros.

Es especialmente útil cuando quieres construir, por ejemplo, workflows de varias etapas o cruzar datos en distintos momentos.
Por ejemplo, puedes guardar un identificador de lead al crear un ticket y reutilizarlo varias horas después en otro escenario. También puedes mantener una lista de contactos «a excluir» de una campaña, sin tocar tu CRM principal.
No es una herramienta de data warehousing, claro, pero para muchos casos de uso B2B (lead tracking, enriquecimiento, calificación multifuente…), es un verdadero plus.
Primeros pasos y experiencia de usuario
La primera impresión al abrir Make es que la interfaz es a la vez limpia y un poco intimidante. Todo sucede en un editor visual sobre un lienzo en blanco donde construyes tus escenarios a mano.
Una vez que entiendes la lógica (un escenario = una secuencia de módulos conectados entre sí), la experiencia se vuelve rápidamente muy fluida. Da gusto probar, ajustar, visualizar.
Cada módulo muestra los datos que recibe y envía, lo que facilita muchísimo las pruebas y la depuración. Y puedes desactivar, duplicar o aislar partes de un escenario sin romper todo.
El buscador interno permite encontrar rápidamente las aplicaciones o los módulos que necesitas, y las opciones de configuración están todas accesibles sin salir nunca del editor.
Incluso los logs de ejecución están bien integrados en la interfaz: puedes volver a ejecutar una ejecución, inspeccionar los errores módulo por módulo o comparar dos ejecuciones distintas. Es una de las pocas herramientas donde la UX no se degrada a medida que los escenarios se vuelven complejos.
En cambio, Make no es una herramienta «plug and play», en el sentido de que hay que dedicar algo de tiempo a entender su lógica, y ciertos conceptos (como los agregadores, las rutas condicionales o las llamadas API) requieren cierta capacitación. Pero una vez superada esta etapa, la autonomía es total, y eso es justamente lo que busca la mayoría de los usuarios avanzados.
Para los equipos algo técnicos, o simplemente curiosos, es un excelente equilibrio entre accesibilidad y potencia. Puedes construir automatizaciones sofisticadas sin tocar nunca una línea de código, pero sin sentirte limitado por una interfaz demasiado rígida. En pocas palabras: una verdadera UX «no-code», pero pensada para quienes quieren llegar lejos.
Integraciones y API
Make ofrece más de 3.000 integraciones nativas, que cubren la mayor parte de las herramientas SaaS del mercado: CRM, marketing automation, mensajería, herramientas no-code, plataformas de e-commerce, bases de datos, servicios en la nube, etc.
La calidad de estas integraciones es bastante buena: cada módulo está bien documentado, los campos son personalizables y puedes combinar varias acciones o disparadores para la misma herramienta.

Pero donde Make realmente marca la diferencia es en su capacidad de ir más allá de las integraciones «oficiales».
La herramienta ofrece varios módulos genéricos para interactuar con cualquier API externa: solicitudes HTTP personalizadas, envío o recepción de webhooks, procesamiento de datos en JSON, XML o incluso SOAP…

Puedes conectarte a (casi) todo, sin esperar a que Make ofrezca un conector dedicado.
Y eso lo cambia todo en un entorno B2B, donde los stacks técnicos no siempre son muy estándar, digamos. ¿Necesitas enviar información a una herramienta de negocio algo oscura o recuperar datos internos mediante una API desarrollada en casa? Make lo hace.
Y hay algo todavía mejor: una vez que la llamada funciona, puedes modelar su respuesta, procesar los datos, filtrarlos, enriquecerlos, inyectarlos en otro lado, y siempre dentro de la misma interfaz.
Soporte y recursos
Make ofrece varios niveles de soporte, pero como suele pasar, la experiencia varía según tu plan de suscripción. En los planes gratuitos o los primeros niveles pagos, tienes que pasar por un centro de soporte en línea, con un sistema de tickets. Las respuestas son en general pertinentes, pero los tiempos pueden ser un poco largos.

En cambio, en los planes Enterprise, el acompañamiento es mucho más reactivo y personalizado, a veces con un contacto dedicado.
Dicho esto, para la mayoría de los usuarios, la documentación en línea es más que suficiente. Es completa, bien estructurada, con guías paso a paso, tutoriales en video y explicaciones detalladas para cada módulo.
También encuentras bastantes ejemplos concretos, incluso para integraciones avanzadas o llamadas API personalizadas.

Otro punto fuerte: la comunidad. El foro oficial es activo, los intercambios son de buen nivel y la base de escenarios compartidos sigue creciendo.
También encuentras muchos recursos en YouTube, Reddit o LinkedIn, donde consultores de Make comparten con regularidad tips, casos de uso y buenas prácticas.

Make también lanzó hace poco una «Academy» con formaciones estructuradas según el nivel de los usuarios. Todavía es un poco joven, pero muestra una voluntad clara de acompañar la capacitación. Y dada la riqueza de la herramienta, es algo positivo.
En resumen, aunque el soporte al cliente todavía no está al nivel de herramientas más maduras como Zapier o Airtable, el ecosistema de Make está muy vivo, la documentación es sólida y la curva de aprendizaje está bien acompañada.
Precios y relación calidad-precio
Make funciona con un modelo de precios basado en el volumen de créditos que consumen tus escenarios. Los créditos reemplazaron a las operaciones como unidad de facturación en agosto de 2025. Cada acción, cada llamada API, cada enrutamiento o transformación de datos consume un crédito, y algunos módulos de IA consumen más.
Este modelo, más granular que los precios clásicos «por tarea», hace que la herramienta sea muy competitiva en cuanto empiezas a automatizar a gran escala.
Con funcionalidades equivalentes, Make es claramente más barato que Zapier.
Pero también hay que decirlo: la métrica de «créditos» es un poco engañosa. Incluso los disparadores (que solo despiertan un escenario) cuentan en la cuota mensual. Esto significa que un mal diseño o un disparador demasiado frecuente puede hacer subir rápido la factura.
Por suerte, Make ofrece herramientas de monitoreo precisas para mantener el control de tu consumo, y una lógica bien pensada suele permitir optimizar sin demasiado esfuerzo.
Aquí tienes un resumen de los distintos planes, con nuestras recomendaciones según tu perfil:
| Plan | Precio (anual) | Volumen | Funcionalidades clave | Ideal para |
|---|---|---|---|---|
| Gratis | 0 USD/mes | 1.000 créditos/mes | Editor visual no-code, más de 3.000 apps, filtros y routers, soporte básico, ejecuciones cada 15 min | Probar la herramienta o automatizar algunos workflows simples |
| Core | 9 USD/mes | 10.000 créditos/mes (ajustable) | Escenarios activos ilimitados, acceso a la API, ejecuciones cada minuto | Usuarios individuales o equipos pequeños con necesidades recurrentes |
| Pro | 16 USD/mes | 10.000 créditos/mes (ajustable) | Ejecución prioritaria, variables personalizadas, gestión avanzada de errores | Equipos con workflows complejos y exigencias de confiabilidad |
| Teams | 29 USD/mes | 10.000 créditos/mes (ajustable) | Colaboración en equipo, gestión de roles, plantillas compartidas | Departamentos colaborativos y equipos tech/ops |
| Enterprise | Cotización a medida | Ilimitado + protección contra excedentes | SSO, audit logs, soporte 24/7, funciones personalizadas | Grandes organizaciones con exigencias de seguridad, escalabilidad y SLA |
En resumen, Make es extremadamente competitivo, sobre todo si trabajas con escenarios complejos con varias acciones internas. El plan gratuito ya es muy útil para practicar, los planes Core y Pro cubren de sobra las necesidades de la mayoría de los equipos B2B, y el plan Enterprise está pensado para las organizaciones que quieren industrializar la automatización en un marco seguro. Hay un punto a tener en cuenta: el precio depende del volumen de créditos elegido, así que conviene estimar tu consumo mensual antes de lanzarte.
La opinión de SalesdoradoEn Capterra, Make tiene 4,8/5; en Trustpilot, 2,7/5. La diferencia es menos contradictoria de lo que parece: las críticas en Trustpilot apuntan a la facturación, a escenarios disparados por error y a la dificultad para contactar al soporte, no a la herramienta en sí. Make sigue siendo una plataforma técnica, pero para los equipos que se toman el tiempo de entender su lógica (o que ya tienen cierta madurez técnica), la experiencia es ampliamente positiva. En B2B, Make suele citarse como una referencia entre los perfiles de ops, growth o no-code avanzado, y es la herramienta que aparece cuando buscas una alternativa seria a Zapier.